lunes, abril 10, 2006

La Perversión de la Paz

El curso de la historia contemporánea se abre paso entre el fragor de guerras acompañadas de la destrucción y de la barbarie, con la ciudad como escenario, como protagonista o como nodriza de los múltiples intereses guerreros. El detonante en Sarajevo dio paso a la primera guerra mundial que, años más tarde, continuaría con mayor furor en la segunda guerra, triangulada por los poderes cómplices de Berlín, Roma y Tokio. En la vasta geografía intercontinental en la que quedaron atrapadas en ascuas cientos de ciudades y millones de seres humanos en las Europas del oeste y del este y norte de África, se impusieron el signo de la barbarie y el sentimiento de la destrucción, en una evidente regresión hacia el estado de naturaleza que Occidente creía ya superado. Al final, dos ciudades de extremo Oriente, Hiroshima y Nagasaki, fueron cruelmente inmoladas, sin que aún se sepa qué Dios exigió semejante sacrifico a la humanidad.

También la paz acordada entre los pueblos y todos los esfuerzos por la convivencia humana, recursos a los que se ha acudido en muchas ocasiones para conjurar el permanente sentimiento de autodestrucción y de intolerancia. Al paso por sus contornos, el poeta detiene en el tiempo a la ciudad con su nombre propio y con el ritmo de su canto registra su revelación. En ellas descubre sentimientos, recuerdos, pasiones y un ansia infinita de libertad. En El País Vasco, tanto como en Cataluña, la primavera evoca el recuerdo ya lejano de lo que fue y en lo que ha devenido perdida en los recodos soleados de las ciudades y la nostalgia de una época feliz que ahora en el presente evidencia que todo era ilusión, cuando todos cantan Independencia en aras de la Libertad a muchos nos da que pensar que el afán del poder es capaz de acabar con cualquier sueño que hoy marchito bajo la innoble vileza del egoísmo enfrenta de nuevo a las dos Españas en el resurgir Zapateril de la memoria histórica, revestida de falacia, injusticia y resquemor, porque el invierno ha cerrado definitivamente el rostro para que no se le hiele el alma Pero al llegar esta juventud primaveral, se inicia al mismo tiempo su envejecimiento, las arrugas y los surcos profundos que enmarcan hoy en día la geografía Española, ven pasar sobre nuestras propias frentes tal cual mortaja el desasosiego que produce, el mal uso de la palabra Paz, cuyo significado ha alcanzado hoy en día el tope máximo de la perversión. Cuando quienes nos Gobiernan, están más atentos a hacer pactos mefistofélicos, y vender y desmembrar a España tal y como hizo Esaú por un mero plato de lentejas, la diferencia entre entonces y hoy es qué las lentejas puestas a cocinar en el gran fogón de Satán, valen su precio en oro. Pero la situación es más oscura todavía cuando en los entresijos de Europa, se aprecia un soterrado interés por ver como cae esta Nación Española, moviendo los hilos magistralmente desde las cloacas de la información de altas esferas de los servicios secretos a los que interesa que entremos en crisis, para que un sistema político al que el Santo Padre Juan Pablo II, propició como la caída del muro de Berlin, vuelva a resurgir y dominar de nuevo, demasiados intereses hay por parte de algunos países de la UE y en Rusia también.

Ya Jesús Cacho apuntó una trama desde los despachos del Sena, en relación al 11-M y cabría hacer un análisis del por qué sólo los tres países implicados en la foto de las Azores, son los que han sido víctimas de atentados recientes bajo el amparo y la excusa de Irak, mientras que el resto de países participantes en el conflicto han salido indemnes al igual que necesitamos hacer también una reflexión acerca de las posturas Germanas y Galas al respecto.

Acabo este tema con un poema de Nuestro Fabuloso Poeta Vasco, y digo nuestro porque es Español y lleva a su Patria en el Alma, Vidal De Nicolás, al que ya le dedicaré otro comentario monográfico; no quiero hoy dejar pasar por alto un poema suyo publicado en su libro titulado Alteridad.

Acta

Con extender la mano, casi la piel de España,
casi el tacto de España
me llevo en los zapatos.

Y la noche de España
cuando duermo en su llanto.

Aquí, donde me visto de rejas y paredes
y tengo la palabra
tapiada a cal y canto;
donde el aire me llega oscuro y censurado
y escribo poesía del color de mis pasos.

Tanta voz camarada me llama
que no basto
para todas sus penas cerradas por los años.

Uno escribe la sangre que corrió por los patios
la simiente aplastada,
el feroz calendario con que se nombra España.

Redacto de memoria un libro desde el llanto,
pero hacia la esperanza,
un libro como un hombre que sueña caminando.

Prisón de Burgos, 14 de Marzo de 1963.