martes, julio 31, 2007

Zapatero, el peor sexador de burros etarras

Seis años, seis ha estado Zapatero tocándole los huevos al burro etarra para terminar diciendo que el tal burro es macho. Tiene bemoles nuestro presidente. Todas las noticias aparecidas sobre las negociaciones con ETA vienen a decir que Zapatero se levantó de la mesa de negociaciones porque ETA quería la independencia del País Vasco y la anexión de Navarra. Y para ese viaje necesitó seis años, hay que ser burro, por no decir traidor.

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Lo mejor es el final

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sábado, diciembre 30, 2006

Genial Luis del Pino: Hasta el Zulo de ETA

Lo podéis leer en su blog.

ETA acaba de hacer estallar un coche bomba en Barajas.

Si yo fuera Alfredo Pérez Rubalcaba, diría que un proyecto de coche bomba, cargado con decenas de kilos de un proyecto de explosivo acaba hipotéticamente de estallar en una terminal aeroportuaria que, en realidad, no estaba inaugurada.

Si yo fuera Joan Mesquida, diría que del hecho de que ETA haga estallar un coche bomba en la terminal T4 de Barajas no se deduce que ETA esté haciendo estallar coches bomba.

Si fuera Rodríguez Zapatero, diría que en el aeropuerto madrileño acaba de producirse un trágico accidente, que demuestra que el año que viene estaremos mejor, y aprovecharía para anunciar que el Gobierno piensa endurecer la Ley de Memoria Histórica.

Si fuera Pepín Blanco, pondría una entrada en mi blog, acusando al Partido Popular de querer que haya heridos para poder exhibir más muñones en la siguiente manifestación de víctimas del terrorismo.

Si fuera el periódico El País, llevaría a mi portada mañana el siguiente titular: "La Policía no pudo evitar, a pesar del aviso de ETA, la explosión de un coche bomba en el mismo aeropuerto que el ex-portavoz del gobierno Aznar utilizó hace unos días".

Si fuera el juez Garzón, me presentaría inmediatamente en Barajas, a ver si puedo meter la cabeza en el caso de alguna manera y requisaría las existencias de ácido bórico que encontrara en las farmacias de la zona.

Si fuera el juez Del Olmo, ordenaría la detención inmediata de todos los policías que fueran encontrados a menos de 10 metros de distancia de alguno de los reporteros gráficos desplazados al lugar de los hechos.

Si fuera Cándido Conde Pumpido, mandaría a alguno de mis fiscales abrir una investigación por corrupción urbanística contra algún amigo de un primo de un compañero de colegio de un yerno de un concejal del PP de algún pueblo de la costa.

Si fuera Isabel Pantoja, me largaría cuanto antes del país, porque éstos son capaces de detenerla si la cosa se pone muy fea.

Si fuera alguno de los plumillas al servicio del gobierno, deslizaría en mi columna la idea de que el coche bomba pudiera estar colocado desde antes del inicio del alto el fuego permanente.

Si fuera Ramón Jáuregui, exigiría la inmediata aprobación de un Estatuto Vasco que garantice que las inquietudes de quienes han puesto el coche bomba se canalicen por vías democráticas y que conceda la gestión de la terminal T4 de Barajas al Gobierno Vasco.

Si fuera Pachi López, diría que he convocado a Batasuna a una reunión y que Rosa Díez es muy libre de irse a otro partido que no sepa mantener la calma en situaciones como ésta.

Pero no soy ninguno ellos.

Soy simplemente alguien que está hasta el mismísimo zulo de la ETA, y de Rubalcaba, y de Zapatero, y de Pepín Blanco, y de Del Olmo, y de Garzón. Que está harto de teatro, de que no se persiga a los terroristas, de que no se investigue el 11-M, de que alguien pueda matar a 192 personas para abrir un proceso en el que ETA y el PNV y CIU y ERC y el PSOE puedan seguir repartiéndose los dineros de todos los ciudadanos. De que nos regalen ahora otro episodio de la misma novela que llevamos viendo ya treinta años, en la que los ingenieros sociales utilizan la violencia y utilizan los muertos para hacer que la sociedad siga la senda previamente marcada.

Estoy hasta el mismísimo zulo de saber lo que va a pasar antes de que pase. De saber que ahora el Gobierno detendrá a cuatro etarras descebrebrados de segunda fila mientras sigue adelante con la purga de fiscales y jueces en la Audiencia Nacional. De saber que el Gobierno tratará de vendernos ahora que el estado de derecho sigue firme, mientras continúa sin ilegalizar el PCTV. De saber que dentro de cuatro días volveremos a oír la estupidez de que ETA lleva tres años sin matar y que eso es mejor que el que mate. De saber que el Gobierno no va a retirar el proyecto de reforma del código penal con el que pretende reducir el plazo de prescripción de los delitos cometidos por los etarras. De saber que el proceso de pago a ETA va a continuar adelante hasta las municipales, mientras se escenifica el paripé de cara a la opinión pública.

Estoy hasta el mismísimo zulo de que jueguen con nosotros. Y de que nos tomen por imbéciles.

Tengo ganas, para variar, de que alguien nos trate como a ciudadanos con cerebro.

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lunes, octubre 23, 2006

Como dijo Ussía: soy un facha, ¿qué pasa?

Alfonso Ussía.- La Razón, 4 de octubre de 2005

- Me siento español y quiero sin límites a mi Patria. Soy un facha.

- Mis escasas ¿por la edad? actividades políticas durante el franquismo fueron rotundamente antifranquistas. Pero soy un facha.

- Voté con ilusión y entusiasmo a favor de la reforma política y en el «referéndum» de la Constitución. Pero soy un facha.

- Creo en el principio de solidaridad entre los territorios de España, y defiendo que los más favorecidos tienen que ayudar a las autonomías más deprimidas. Pero soy un facha.

- He estado, estoy y estaré siempre del lado de la libertad, pero soy un facha.

- Me repugnan las dictaduras y las tiranías, de un signo o de otro. Pero soy un facha.

- Creo en la independencia del Poder Ejecutivo, el Poder Legislativo y el Poder Judicial. Precisamente por ello, soy un facha.

- Creo que no hay ninguna nación en Europa más abierta a la descentralización administrativa que España. Y soy un facha.

- Creo en la obligación moral y ética, como parte de la sociedad de una nación desarrollada, de acoger y ofrecer toda clase de oportunidades a los inmigrantes. Y soy un facha.

- Creo en la libertad de opinión y de expresión, y, por ello, soy un facha.

- Creo que la administración del dinero público no consiste en el despilfarro, las ayudas personales o las inversiones ruinosas e innecesarias, y soy un facha.

- Creo en Dios y en la civilización y humanismo cristianos, de ahí mi condición de facha.

- Creo en la libertad de los padres para elegir la educación de sus hijos, y soy un facha.

- Creo en el individualismo y recelo del colectivismo, y soy un facha.

- Creo en la igualdad de oportunidades y en la obligación de los poderosos de contribuir al equilibrio de los débiles, y soy un facha.

- Creo en el honor, en la lealtad, en el amor y en la honestidad. Y soy un facha.

- No creo en los nacionalismos excluyentes, étnicos e históricamente inventados, y soy un facha.

- No creo en el rencor como instrumento fundamental para ejercer la política, y soy un facha.

- Creo en el perdón y la reconciliación de todos los españoles, y soy un facha.

- Creo que el futuro de España y de cuarenta millones de españoles no puede continuar en manos de unas minorías antiespañolas y chantajistas. Y lo creo porque soy demócrata, pero soy un facha.

- Creo en el latín y en el griego, en la Poesía y en el Arte, en la palabra y el trazo, y soy un facha.

- Creo lo mismo en Manuel que en Antonio Machado, prueba irrefutable de que soy un facha.

- Creo que ser español y sentirse español es tan duro como maravilloso, y soy un facha.

- Creo en los símbolos y en las emociones, y soy un facha.

- Creo en la Justicia, y soy un facha.

- Creo que los asesinos no pueden tener más privilegios que las familias de los asesinados, y soy un facha.

- Creo en la siembra del sentido común regado con la sangre de mil españoles inocentes, y soy un facha.

- Creo en la vigencia de nuestra Constitución, en sus amparos y en sus obligaciones. Y soy un facha.

- No creo en la división de España y en el establecimiento de diferencias entre los españoles, y soy un facha.

- Pues eso, ¡qué le voy a hacer! Soy un facha.

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martes, agosto 29, 2006

Impresionante Pío Moa

Salgo de mi letargo vacacional para traeros este artículo de Pío Moa en Libertad Digital. No tiene desperdicio y las cosas no se pueden decir más claras. No voy a resaltar nada del artículo porque merece la pena leerlo enterito, de principio a fin:

Hipótesis sobre el 11-M

Dos años largos después del atentado más brutal de la historia de España y uno de los más trascendentales, o quizá el más trascendental, pues cambió por completo la política interior y exterior del país e inició el proceso de destrucción de la democracia establecida en 1978, seguimos sin saber gran cosa sobre sus inductores. Algo chocante, por cuanto todo pareció aclararse en los días inmediatos al crimen, con detenciones policiales muy aireadas en los medios y que resultaron fraudulentas.

Aproximarnos al problema, aun de modo especulativo, exige considerar el cui prodest, a quién beneficia. Esto no implica que el beneficiado sea el criminal, pero nos acerca a él: la mayoría de los crímenes son por interés y los terroristas de forma destacada. La matanza del 11-M buscaba, desde luego, una finalidad política aunque, curiosamente, no sabríamos decir cuál: ¿trataba de castigar, simplemente, a España, o bien castigar al PP y provocar un vuelco electoral en favor del PSOE? ¿Fueron quizá ambas cosas o alguna otra? En todo caso, los beneficiarios más directos han sido el PSOE, el terrorismo islámico y la ETA. Más indirectamente Marruecos, y hasta Francia, contraria a la influencia que España iba logrando en Europa con Aznar. Pero suena muy improbable la autoría de estos dos países.

La hipótesis en principio más probable, la del terrorismo islámico, es también la que intenta oficializarse. Al Qaeda habría castigado a España y al PP por su apoyo a la guerra contra Sadam Husein, y el golpe, por carambola no planeada, habría conducido a la victoria electoral del PSOE. Otra versión caería en la paranoia, pues, ¿cómo podían saber los autores que el golpe repercutiría electoralmente contra el PP, en lugar de beneficiarle agrupando a la población en torno a su gobierno, como había ocurrido en Estados Unidos, por ejemplo? Especulación razonable, pero no tanto en el caso español. Zapatero había prometido retirar las tropas españolas de Irak, lo cual proporcionaría un magno éxito político y propagandístico al terrorismo islámico, convencido de que tal decisión forzaría, en efecto dominó, la retirada de otros países. Sin duda la promesa del PSOE puso a España en la diana, ofreciendo a los islamistas una victoria crucial, además de la venganza por la foto de las Azores. Y la opinión pública española, manipulada intensamente por la izquierda y los separatistas, sin que la derecha en el poder lo contrarrestase, estaría predispuesta a reaccionar a conveniencia de Al Qaeda, en lugar de agruparse en torno al gobierno del PP. Un cálculo nada arbitrario.

Los estrategas islamistas, cuya inteligencia conviene no desdeñar, intentan convertir Irak en un segundo Vietnam, y diversos documentos muestran que consideraban a España –correctamente– el eslabón débil de la coalición dedicada a democratizar Irak. Pensaron atacar a nuestras tropas en aquel país, pero no lo hicieron, y trasladaron el escenario del ataque a la propia España, leve retoque de la idea inicial. En fin... No hay seguridad de que los planes islámicos incluyeran el cambio de gobierno en España además del castigo a los infieles, pero la idea no es paranoica, sino perfectamente lógica, al menos desde la oferta de Zapatero.

Y la matanza, sean cuales fueren sus planteamientos, colmó todas las posibles expectativas de los asesinos, salvo la del efecto dominó, gracias a la entusiasta colaboración política del nuevo gobierno español, que llegó a exhortar a los demás países con tropas en Irak a retirarlas también. En cualquier democracia seria esa colaboración habría hundido a sus autores, pero apenas ha tenido coste para el PSOE, porque éste ha logrado convencer a una masa de la población de que, en definitiva, los terroristas tenían sus razones para masacrar a los españoles en represalia por el derrocamiento de Sadam. Además, los socialistas disfrutan en España de una oposición inane, incapaz de denunciar la evidencia. La hipótesis islámica parece, por tanto, la más probable... y la más conveniente para el PSOE.

Yo mismo la di por segura, hasta que las investigaciones de Luis del Pino y El Mundo la han puesto muy en cuestión. Pese a las apariencias, el atentado dista de seguir los cánones de Al Qaeda, hay muchas lagunas en las explicaciones, y parecen claros los intentos de manipulación de pruebas y suministro de pistas dudosas por parte de un sector policial. El empeño en orientar con tales métodos a la opinión pública hacia el terrorismo islámico da qué pensar, por lo menos.

En cuanto a la hipótesis de la ETA, manejada inicialmente por el PP, el terrorismo nacionalista vasco ha salido tan beneficiado como el propio terrorismo islámico, al abrirse un proceso de arreglos con el gobierno sobre la base de la liquidación de la Constitución española. A la ETA le interesaba tanto golpear al PP, que la estaba acosando cada vez más duramente, como favorecer al PSOE, con el cual llevaba tiempo en relaciones clandestinas mientras Zapatero fingía adhesión al Pacto Antiterrorista. Pero no le convenía actuar directamente, y menos aún revindicar la masacre, pues entonces el PP ganaría las elecciones por goleada, a pesar de su inepta campaña electoral.

También pudo, en principio, haber un acuerdo entre los terrorismos islámico y nacionalista vasco. Las investigaciones periodísticas han expuestos indicios considerables de tales relaciones y aumenta la sospecha ante declaraciones como las de Dezcallar, director del CNI cuando el atentado, afirmando que la ETA y el terrorismo islámico son "como el agua y el aceite", imposibles de mezclar. Tal afirmación es simplemente falsa, y asombrosa en boca de quien la pronunció. Se trata de dos organizaciones asesinas, que comparten el objetivo clave de destruir la democracia y la unidad de España, y vienen actuando desde hace tiempo en nuestro país. Lo inverosímil sería la inexistencia de algún lazo entre ellas. El interés oficial en negar toda relación entre los dos terrorismos llama la atención. No prueba que la relación exista, pero aumenta el interés de la investigación al respecto.

De estas oscuridades han surgido especulaciones populares, como que la ETA tendría en un puño a Zapatero, obligando a éste a doblegarse a sus exigencias, pues de otro modo le hundiría descubriendo la verdad. Algo improbable. La colaboración política con la ETA, con las dictaduras, con el terrorismo islámico, no es algo a lo que el gobierno se vea forzado. Proviene con plena lógica de la ideología gubernamental.

Ni la hipótesis del terrorismo islámico ni la de la ETA, o la de una combinación entre ambos pueden descartarse plenamente, hoy por hoy, pero aparecen algo debilitadas. Queda la del PSOE, o un sector de él. Después de todo, ese partido fue el principal beneficiario de la matanza. Muchos hemos considerado inconcebible la hipótesis, pero ella no deja de ir cobrando cierta consistencia: el hecho de que la supuesta célula local de Al Qaeda se parezca tanto a una célula de confidentes y delincuentes controlados por la policía –por algunos policías–, sumado a la extraña actuación de esos policías en relación con las pruebas y con la instrucción del sumario; o las recompensas recibidas del gobierno por varios de ellos, incluido uno que orquestó luego las detenciones ilegales del caso Bono; o los recientes chivatazos a la ETA desde organismos policiales, obviamente por órdenes; amén de otras muchas "rarezas", expuestas con detalle por Luis del Pino. Todo ello resulta por lo menos insólito. Así como las urgencias de la fiscal y del PSOE por cerrar el caso cuanto antes y como sea.

Con estos indicios –no pruebas–, las sospechas toman unos rumbos alucinantes. Suena increíble que un partido democrático pueda llegar a esos extremos. Pero olvidamos con demasiada premura que el PSOE organizó una verdadera marea de corrupción y terrorismo de estado o, más propiamente, de partido en el poder. Olvidamos que nunca creyó haber perdido con justicia el poder y que nunca se retractó de sus fechorías, sino que intentó vengarse persiguiendo con saña mafiosa a uno de los periodistas que más contribuyó a descubrirlas. Olvidamos la forma en que premió al terrorismo islámico poco después del 11-M. Olvidamos sus tratos con la ETA sobre las tumbas de los asesinados por ella y a costa de la ley y del estado de derecho. Por no hablar de su historial cuando el partido se proclamaba marxista y organizaba la guerra civil y continuos asesinatos, de lo que nunca se ha retractado tampoco. No encuentro por ello ninguna razón moral que impidiera a un sector del PSOE organizar o inducir el atentado. Sí hay una razón, de orden práctico: los jefes socialistas no se arriesgarían a una provocación tan extrema, sabiendo que antes o después estas acciones salen a la luz. Este argumento convence más, pero también es cierto que quien saquea los fondos públicos u organiza actos terroristas también espera salir con bien de ello.

No quiero decir, naturalmente, que haya sido así, pero la hipótesis no puede descartarse y debe investigarse. Digámoslo de otro modo: ¿pudo haber sido el PSOE? En mi opinión, sí, desde luego. ¿Lo fue, en realidad? No lo sabemos, y ojalá no lo haya sido. Pero la sociedad necesitaría tener la certeza.

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viernes, abril 07, 2006

Magnífico Artículo sobre la II República

El capítulo de Memoria Histórica de Libertad Digital está dedicado a hablar de los datos que el presidente Rodríguez parece dispuesto a olvidar de su bienamada Segunda República. Un excelente resumen donde se tratan temas como las elecciones del 31 y del 33, la quema de conventos, las checas el asesinato de Calvo-Sotelo y la Ley de Defensa de la República.

Destaquemos esta frase del predecesor del traidor de la Moncloa, Largo Caballero:
Si los socialistas son derrotados en las urnas, irán a la violencia, pues antes que el fascismo preferimos la anarquía y el caos.
Tengo que intentar localizar ese documento de las juventudes socialistas de la época en el que las instaba a desfilar con aire marcial y no sé cuántas otras burradas más.

Y es que José Luis Rodríguez Zapatero es un ignorante supino de su propio pasado (no mentaré de nuevo al capitán Lozano, aunque también tiene lo suyo) y de la historia de su país, España.

Y sigo recomendando oír a Federico Jiménez Losantos hablando de estos temas en su audio de ayer (encontraréis el enlace en la sección de AUDIOS del blog).

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